
Cada mañana abro Gmail con la misma rutina: deslizo notificaciones, reviso correos y accedo directamente con mi passkey, que hace tiempo sustituyó a mis viejas contraseñas en todos los servicios que permiten su uso. Sin embargo, a pesar de que muchos ya hemos dado este paso, Google acaba de lanzar una advertencia que deja claro que la mayoría sigue anclada en el pasado: las contraseñas, incluso combinadas con SMS, ya no bastan para protegernos.
La compañía asegura que la mayoría de usuarios de Gmail aún confían en métodos tradicionales, como contraseñas y la verificación en dos pasos por SMS, para mantener a salvo su cuenta. El problema es que, mientras seguimos empleando estos sistemas heredados, los fraudes online se disparan: solo en el último año, según el FBI, las estafas digitales generaron 16.600 millones de dólares, un 33% más que el anterior. La sofisticación de los ataques crece a un ritmo imparable, y la autenticación clásica empieza a parecer un candado de plástico ante un ladrón experto.
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